
El sector turístico de Estados Unidos enfrentó un escenario crítico durante 2025 y continúa repercutiendo en estos meses de 2026. Mientras el resto del mundo registró un crecimiento promedio del 4% en viajes internacionales, EE. UU. sufrió una caída del 5,4%. Este fenómeno, bautizado por analistas como el “desplome Trump”, respondió directamente a políticas fronterizas más estrictas y a cambios en la percepción de seguridad del país.
El impacto en mercados clave
La retracción afectó de manera desigual pero contundente a los principales emisores de turistas. El desplome más agudo ocurrió en el mercado canadiense, que en enero de 2025 fue un 28% inferior al año previo. En Europa, la tendencia se mantuvo a la baja durante el inicio de 2026, con una disminución del 5,2% en la llegada de viajeros continentales.
Varios factores alejaron a los visitantes:
- Nuevos costos: el gobierno impuso una “tasa de integridad de visado” de 250 dólares para trámites de turismo y negocios.
- Escrutinio digital: el Servicio de Aduanas propuso la revisión obligatoria de las redes sociales de los últimos cinco años para quienes solicitaran el permiso ESTA.
- Vetos migratorios: la prohibición de viaje alcanzó a ciudadanos de decenas de países, incluidas cuatro naciones clasificadas al Mundial: Irán, Senegal, Costa de Marfil y Haití.
- Políticas sociales: los cambios en el reconocimiento federal del sexo biológico alejaron a gran parte del turismo LGTBIQ+, que prefirió destinos con climas sociales más amigables.
Un Mundial con pronóstico reservado
Aunque la consultora Tourism Economics proyectó inicialmente la llegada de 1,24 millones de aficionados, los datos de febrero de 2026 mostraron un avance de apenas el 0,8%. Esta cifra resultó insuficiente para compensar los meses previos de pérdidas. Según informes de la firma Cirium, las reservas de vuelos desde Europa para el verano del Mundial se ubicaron un 14% por debajo del nivel alcanzado el año anterior.
La crisis llegó también al sector hotelero. Las cadenas encargadas de alojar a los fanáticos con entradas informaron un interés “tibio” y devolvieron bloques de habitaciones reservados originalmente por la FIFA. El elevado costo de vida, sumado al miedo por los interrogatorios fronterizos y al registro de dispositivos electrónicos, configuró un escenario de “vientos en contra” que el fútbol no logró disipar.

El sector turístico de Estados Unidos enfrentó un escenario crítico durante 2025 y continúa repercutiendo en estos meses de 2026. Mientras el resto del mundo registró un crecimiento promedio del 4% en viajes internacionales, EE. UU. sufrió una caída del 5,4%. Este fenómeno, bautizado por analistas como el “desplome Trump”, respondió directamente a políticas fronterizas más estrictas y a cambios en la percepción de seguridad del país.
El impacto en mercados clave
La retracción afectó de manera desigual pero contundente a los principales emisores de turistas. El desplome más agudo ocurrió en el mercado canadiense, que en enero de 2025 fue un 28% inferior al año previo. En Europa, la tendencia se mantuvo a la baja durante el inicio de 2026, con una disminución del 5,2% en la llegada de viajeros continentales.
Varios factores alejaron a los visitantes:
- Nuevos costos: el gobierno impuso una “tasa de integridad de visado” de 250 dólares para trámites de turismo y negocios.
- Escrutinio digital: el Servicio de Aduanas propuso la revisión obligatoria de las redes sociales de los últimos cinco años para quienes solicitaran el permiso ESTA.
- Vetos migratorios: la prohibición de viaje alcanzó a ciudadanos de decenas de países, incluidas cuatro naciones clasificadas al Mundial: Irán, Senegal, Costa de Marfil y Haití.
- Políticas sociales: los cambios en el reconocimiento federal del sexo biológico alejaron a gran parte del turismo LGTBIQ+, que prefirió destinos con climas sociales más amigables.
Un Mundial con pronóstico reservado
Aunque la consultora Tourism Economics proyectó inicialmente la llegada de 1,24 millones de aficionados, los datos de febrero de 2026 mostraron un avance de apenas el 0,8%. Esta cifra resultó insuficiente para compensar los meses previos de pérdidas. Según informes de la firma Cirium, las reservas de vuelos desde Europa para el verano del Mundial se ubicaron un 14% por debajo del nivel alcanzado el año anterior.
La crisis llegó también al sector hotelero. Las cadenas encargadas de alojar a los fanáticos con entradas informaron un interés “tibio” y devolvieron bloques de habitaciones reservados originalmente por la FIFA. El elevado costo de vida, sumado al miedo por los interrogatorios fronterizos y al registro de dispositivos electrónicos, configuró un escenario de “vientos en contra” que el fútbol no logró disipar.