
La decisión de dónde realizar un congreso, una convención o un viaje de incentivo dejó hace tiempo de depender únicamente del lugar. Hoy, organizadores y compradores priorizan una combinación de conectividad, infraestructura, seguridad, profesionalización y experiencias diferenciales que garanticen el éxito del evento.
En diálogo con Mensajero, Andrea Juncos, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Organizadores y Proveedores De Exposiciones, Congresos, Eventos y De Burós de Convenciones (AOCA); y Jorge Cozzi, director ejecutivo de BA Uniline, coincidieron en que los destinos deben responder a una serie de requisitos cada vez más exigentes para competir en el segmento MICE.
Requisitos técnicos: el filtro de entrada
Para Cozzi, la primera evaluación es estructural. “Se priorizan tres variables: conectividad, infraestructura, logística y seguridad sanitaria y física“, explicó, al tiempo que advirtió que, aunque el atractivo turístico tiene un peso importante, es indispensable evaluar la existencia de proveedores, el soporte tecnológico para la digitalización y la mitigación de riesgos operativos, ya que “no todos los destinos turísticos, por maravillosos que sean, están preparados para recibir eventos”.
En ese sentido, sostuvo que existen servicios que son indispensables para cualquier candidatura. Al respecto, remarcó: “Un destino para ser elegido como sede de un evento MICE debe necesariamente contar con conectividad, hotelería y centros de convenciones. Si falta uno cualquiera, no califica”.
Juncos, por su parte, consideró que esa combinación de factores explica el crecimiento de Argentina dentro del turismo de reuniones. Según indicó, hubo un trabajo de promoción del destino Argentina acompañado por una oferta cada vez más sólida. “Tenemos infraestructura, buena conectividad aérea en general y una diversidad muy grande de propuestas para los distintos productos del segmento”, resumió.
Más allá de la infraestructura: experiencias y ROI
Sin embargo, ambos coincidieron en que la base, por sí sola, ya no alcanza. Cozzi explicó que, cuando dos destinos reúnen condiciones similares, la decisión suele pasar por la experiencia que pueden ofrecer. En ese escenario, aseguró que el atractivo turístico siempre termina por inclinar la balanza, aunque aclaró que los asistentes buscan cada vez más actividades inmersivas que dejen un legado o aprendizaje. Para el ejecutivo, la gastronomía identitaria y las propuestas de bienestar son los factores diferenciales definitivos entre dos sedes técnicamente iguales.
Incluso el presupuesto dejó de ser el único parámetro. Cozzi señaló que, en los eventos de mayor relevancia, muchas empresas pasan del costo mínimo al retorno de la inversión (ROI) y están dispuestas a pagar tarifas más elevadas siempre que el programa garantice un impacto real para los participantes.
El rol clave del trabajo institucional
Otro aspecto decisivo es la labor dentro de cada empresa. Para el director ejecutivo de BA Uniline, “el apoyo del buró al destino es un requisito 100 % definitivo”, ya que los destinos que desarrollaron este tipo de entidades lograron mejorar su posicionamiento internacional.
Esa visión fue compartida por Juncos, quien explicó que AOCA trabaja muy cerca de los destinos a través de los buró, impulsando programas de profesionalización, capacitaciones y alianzas con organizaciones internacionales para fortalecer la competitividad de las sedes argentinas.
Respecto de la conectividad, Juncos relativizó la necesidad de aumentar la capacidad para grandes congresos. Explicó que el 85 % de los eventos son de 500 personas o menos, por lo que Argentina ya dispone de una amplia cantidad de destinos capaces de recibir ese volumen de asistentes. Además, explicó que la verdadera fortaleza del país radica en contar con ciudades consolidadas internacionalmente para distintos perfiles de eventos.
Tecnología, sostenibilidad y no negociables
Las nuevas demandas del mercado también modificaron los criterios de selección. Cozzi afirmó que el cliente corporativo ha ido subiendo la vara y que hoy todos los encuentros requieren herramientas tecnológicas, mientras que en los viajes de incentivo ganan protagonismo la personalización, el bienestar y la sustentabilidad regenerativa. En paralelo, Juncos consideró que la inteligencia artificial ya forma parte del negocio y sostuvo que quienes no comiencen a incorporarla “se van a ver disminuidos en sus capacidades con respecto a su competencia”.
Por último, ambos remarcaron que existen aspectos que dejaron de ser un diferencial para convertirse en condiciones excluyentes. Cozzi fue categórico al afirmar que la seguridad es un filtro absoluto y que cualquier destino con problemas de estabilidad o infraestructura médica queda automáticamente fuera de consideración. Lo mismo ocurre con la sostenibilidad, que, según resumió en una frase, ya no representa un valor agregado, sino un requisito indispensable.
